“Pero la desconexión con la gente también es una dificultad. Según las últimas
investigaciones, la persona promedio pasa siete horas y media -la mitad del día
despierto- frente a una pantalla, no frente a otros seres humanos, sino frente a una
pantalla. Todo tipo de pantallas; computadora portátil, computadora de escritorio,
iPhone, iPod. Nunca nos separamos de las pantallas. Llevas pantallas contigo,
vayas donde vayas. Si lo olvidas, sientes que te olvidaste los pantalones o la
falda”, expresa el sociólogo y filósofo Zygmunt Bauman.
Reflexiona este pensador sobre el impacto que tiene la imposibilidad de estar
solos, siempre podemos conectarnos en una plataforma que me ofrece la
posibilidad de ver y oír lo que quiero y desechar lo que me disgusta (lo que no
puedo hacer en la vida real).
Crece el desarrollo y capacidad tecnológica e igualmente crece nuestra salud
mental y el consumo de tranquilizantes, Si esta es una realidad que afecta a la
mayoría de la población, su impacto es mucho mayor cuando se focaliza a niños y,
especialmente, a adolescentes. Especialistas del Hospital San Juan de Dios,
Barcelona, España remarcan que “muchos jóvenes no han conocido un mundo sin
acceso a Internet y redes sociales. El uso diario, o casi diario de Internet, ha
aumentado rápidamente en la última década. En 2007, sólo el 22% de las
personas del Reino Unido tenían al menos un perfil en las redes sociales; mientras
que el 2016, esta cifra había aumentado al 89%”, estos datos corresponden a al
informe Social media and young people's mental health and wellbeing, realizado
por el Royal Society for Public Health.
Las redes sociales han, sin duda, complejizado la vida y retos que deben
enfrentar los adolescentes. Cada vez con más frecuencia conocemos resultados
de investigaciones donde organismos, universidades, centros de investigación
están alertando sobre el auge en la afectación de la salud mental: pero ¿cuáles
son esos efectos negativos en los adolescentes?
Ansiedad y depresión.
Ver amigos constantemente de vacaciones o disfrutando de las noches, puede
hacer que los jóvenes sientan que se están perdiendo cosas mientras que otros
disfrutan de la vida. Estos sentimientos pueden promover un "comparar" y un
efecto de "desesperación" De esta forma coloquial se interpreta el por qué del
aumento de 70% en la tasa de ansiedad y depresión en adolescentes y jóvenes
británicos.
El uso de las redes sociales durante más de dos horas al día también se ha
asociado, de forma independiente, con la mala auto apreciación de la salud
mental, un aumento de los niveles de angustia psicológica y la ideación suicida.
Este fenómeno se ha etiquetado incluso como "depresión de Facebook".
Dormir.
La higiene del sueño se ha visto seriamente impactada. Una parte de nuestros
chicos duerme menos y peor lo que afecta directamente su vida social y
rendimiento escolar. En el estudio británico, uno de cada cinco adolescentes
manifiestan despertarse en la noche para revisar y responder mensajes en sus
dispositivos.
Imagen corporal
Constituye una variable fundamental para los adolescentes que están en un
período de construcción de su identidad donde la comparación con otros es
fundamental. Si algo tienen las redes sociales es la publicación de cientos de
imágenes cada segundo. Adolescentes consultados muestran el deseo de cambiar
partes de su cuerpo después de horas de exposición en plataformas como
instagram y Facebook.
Acoso cibernético.
Siete de cada diez jóvenes británicos manifestaron haber sido víctimas de
agresiones por internet. La masificación de redes de mensajería instantánea como
Whatsapp han incrementado notablemente la posibilidad de que mensajes
violentos puedan difundirse rápidamente.
Miedo a perderse algo
Corresponde a esa necesidad compulsiva a estar permanentemente conectados,
viendo lo que otros están haciendo, pudiendo alimentar un sentimiento de que nos
estamos perdiendo algo.
Todos estos peligros afectan el desarrollo de nuestros adolescentes y su salud
mental. ¿Qué ejemplo le estamos dando en casa? ¿podemos ser un referente de
responsabilidad digital para ellos o igualmente estamos inmersos en una vorágine
que compromete nuestra estabilidad emocional?
Nos preocupa ver la cantidad de niños y adolescentes viviendo la vida con sus
dispositivos; pero sintiéndose muy solos.
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