El impacto de la emergencia generada por las lluvias ha dejado huella en diferentes regiones del país afectando a numerosas comunidades. El estado Aragua dramáticamente ha evidenciado como el cambio climático es un fenómeno que está causando estragos cada vez con más frecuencia e intensidad. Prepararnos para afrontar las emergencias tiene que comenzar a ser una prioridad en las agendas de los estados y la sociedad civil.
¿Cómo
ayudar a los niños y niñas afectados por la emergencia?
Carlos Martín Beristain, psicólogo social y profesor
de la Universidad de Deusto (Bilbao) con un Master en Ayuda Humanitaria, da
orientaciones precisas en un cuadernillo sobre la materia que podemos encontrar
en la página web de la UCV:
-Orientar a los padres y maestros para que no les
impidan expresarse y contar los acontecimientos vividos. Al contrario, es
importan te escucharles y ayudarles a contar lo que vivieron en un ambiente
donde se sientan comprendidos.
-Animarles a que expresen lo que sienten mediante
juegos o dibujando y conversar a partir de esas experiencias.
-Tranquilizarles si se encuentran con pesadillas, de que
no son realidad, que es sólo un mal
sueño por el recuerdo de lo que vivieron. Mostrarles cariño para que se sientan
seguros.
-Es posible que tengan después miedo de estar solos.
Hay que entender estos miedos como normales y no burlarse de ellos o decir sin
más que no hay que sentirlos.
Por su parte, las reconocidas psicólogas sociales e
investigadoras de la UCV, Mireya Lozada y Maritza Montero junto a un equipo,
publicaron una guía con orientaciones para padres, maestros y adultos cercanos para
el apoyo psicosocial a raíz del deslave de Vargas de diciembre 1999 (Avepso,
2000).
Podemos destacar entre las orientaciones que proponen:
- Proporcionar una estructura diaria, restableciendo
las rutinas familiares y escolares.
- Identificar a los niños más vulnerables, para
brindar apoyo específico.
- Facilitar su adaptación a las nuevas circunstancias.
- Apoyar las
capacidades del niño y la familia para reconstruir sus vidas.
- Favorecer la creación de redes de apoyo mutuo.
- Favorecer la autonomía y el funcionamiento normal de
tos niños.
- Promover la organización de los niños para su
participación en espacios comunitarios y familiares.
- Ser verbal y físicamente cariñoso y reafirmante.
- No separar al niño que está en proceso de duelo para
brindarle un trato especial. Sus compañeros podrían resentirse y rechazarlo y
el apoyo del grupo es muy importante para el niño afectado.
- Evitar la separación del niño de su grupo familiar.
Orientaciones
para las familias en lo inmediato.
Martín Beristain subraya,
Es importante que el niño conozca la verdad y se le
tome en cuenta desde los primeros momentos. Entender que muchas de las cosas
que manifieste a partir de ahí serán su forma de reaccionar al duelo. Los
adultos deben entenderlo para ayudarle con muestras de ánimo y cariño.
Responder a sus preguntas. Animarle al diálogo. Ayudarle mediante dibujos o
juegos a que se exprese.
Es evidente que dar apoyo a los adultos de la casa,
especialmente a los más afectados, es también una forma de ayudar a los niños y
niñas.
Atentos
con la protección.
Todo desastre natural genera una emergencia
humanitaria que trastoca la vida de los afectados. La violencia, el maltrato
intrafamiliar e infantil, el abuso sexual, el abuso en el consumo de alcohol y
sustancias se hacen presentes a los traumas vividos. Por ello es determinante
alertar para que se pueda prevenir y saber dónde reportar para recibir apoyo.
Las huellas de la tragedia de Vargas todavía están
presente en la topografía de la zona pero especialmente en la mente de miles de
sobrevivientes que la padecieron. A muchos de ellos unas gotas le hacen revivir
recuerdos y temores. También está presente en el inconsciente colectivo que
recuerda los hechos y las lecciones que se debieron haber aprendido.
Prepararnos para asumir las emergencias debe ser una parte fundamental en la
educación y protección de nuestros niño y adolescentes.
El impacto de la emergencia generada por las lluvias
ha dejado huella en diferentes regiones del país afectando a numerosas
comunidades. El estado Aragua dramáticamente ha evidenciado como el cambio
climático es un fenómeno que está causando estragos cada vez con más frecuencia
e intensidad. Prepararnos para afrontar las emergencias tiene que comenzar a
ser una prioridad en las agendas de los estados y la sociedad civil.
¿Cómo
ayudar a los niños y niñas afectados por la emergencia?
Carlos Martín Beristain, psicólogo social y profesor
de la Universidad de Deusto (Bilbao) con un Master en Ayuda Humanitaria, da
orientaciones precisas en un cuadernillo sobre la materia que podemos encontrar
en la página web de la UCV:
-Orientar a los padres y maestros para que no les
impidan expresarse y contar los acontecimientos vividos. Al contrario, es
importan te escucharles y ayudarles a contar lo que vivieron en un ambiente
donde se sientan comprendidos.
-Animarles a que expresen lo que sienten mediante
juegos o dibujando y conversar a partir de esas experiencias.
-Tranquilizarles si se encuentran con pesadillas, de que
no son realidad, que es sólo un mal
sueño por el recuerdo de lo que vivieron. Mostrarles cariño para que se sientan
seguros.
-Es posible que tengan después miedo de estar solos.
Hay que entender estos miedos como normales y no burlarse de ellos o decir sin
más que no hay que sentirlos.
Por su parte, las reconocidas psicólogas sociales e
investigadoras de la UCV, Mireya Lozada y Maritza Montero junto a un equipo,
publicaron una guía con orientaciones para padres, maestros y adultos cercanos para
el apoyo psicosocial a raíz del deslave de Vargas de diciembre 1999 (Avepso,
2000).
Podemos destacar entre las orientaciones que proponen:
- Proporcionar una estructura diaria, restableciendo
las rutinas familiares y escolares.
- Identificar a los niños más vulnerables, para
brindar apoyo específico.
- Facilitar su adaptación a las nuevas circunstancias.
- Apoyar las
capacidades del niño y la familia para reconstruir sus vidas.
- Favorecer la creación de redes de apoyo mutuo.
- Favorecer la autonomía y el funcionamiento normal de
tos niños.
- Promover la organización de los niños para su
participación en espacios comunitarios y familiares.
- Ser verbal y físicamente cariñoso y reafirmante.
- No separar al niño que está en proceso de duelo para
brindarle un trato especial. Sus compañeros podrían resentirse y rechazarlo y
el apoyo del grupo es muy importante para el niño afectado.
- Evitar la separación del niño de su grupo familiar.
Orientaciones
para las familias en lo inmediato.
Martín Beristain subraya,
Es importante que el niño conozca la verdad y se le
tome en cuenta desde los primeros momentos. Entender que muchas de las cosas
que manifieste a partir de ahí serán su forma de reaccionar al duelo. Los
adultos deben entenderlo para ayudarle con muestras de ánimo y cariño.
Responder a sus preguntas. Animarle al diálogo. Ayudarle mediante dibujos o
juegos a que se exprese.
Es evidente que dar apoyo a los adultos de la casa,
especialmente a los más afectados, es también una forma de ayudar a los niños y
niñas.
Atentos
con la protección.
Todo desastre natural genera una emergencia
humanitaria que trastoca la vida de los afectados. La violencia, el maltrato
intrafamiliar e infantil, el abuso sexual, el abuso en el consumo de alcohol y
sustancias se hacen presentes a los traumas vividos. Por ello es determinante
alertar para que se pueda prevenir y saber dónde reportar para recibir apoyo.
Las huellas de la tragedia de Vargas todavía están
presente en la topografía de la zona pero especialmente en la mente de miles de
sobrevivientes que la padecieron. A muchos de ellos unas gotas le hacen revivir
recuerdos y temores. También está presente en el inconsciente colectivo que
recuerda los hechos y las lecciones que se debieron haber aprendido.
Prepararnos para asumir las emergencias debe ser una parte fundamental en la
educación y protección de nuestros niño y adolescentes.

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