Por Fernando Pereira La reciente muerte de un familiar a consecuencia del cuadro respiratorio resultante por el efecto de fumar desde su juventud te hace sentir impotente ante una especie de pantano de arenas movedizas que se va tragando a la gente. Padecer las enfermedades asociadas constituye un drama en cualquier país del mundo; pero en el nuestro se ve aumentado por las dificultades para conseguir las medicinas, los altos costos de cualquier tratamiento y la pesadilla de padecer un apagón de horas con un enfermo que necesita estar conectado las 24 horas a un concentrador de oxígeno que funciona con electricidad. El enfermo transita un vía crucis y toda la familia con él. Solo quedan deudas y un gran duelo que procesar en todos los allegados. Es inevitable que sientas la obligación de decirle a quienes fuman a qué se exponen; ¿no lo saben? Sabemos que sí (enfisema, epoc, cáncer de pulmón); pero la adicción es más fuerte. De ahí que el mayor esfuerzo debe concentrar...
Un espacio para promover la reflexión, participación y propuestas en el ejercicio de la ciudadanía FERNANDO PEREIRA VERANO | @FERNANPEREIRAV