Los dolorosos casos de un abuelo que abusa de varias nietas y otras niñas de la familia, tildado como “El Monstruo de Petare” y de Franyelis, una niña de 5 años que aparece muerta dentro de un pozo séptico con signos de violencia y saña teniendo al hermanastro de 15 años como principal sospechoso conmovieron, como es de esperar a la opinión pública.
Las redes sociales impulsaron una nueva campaña bajo
la etiqueta #NoSeTocan. “Nos
unimos a la campaña contra el abuso infantil, porque los niñ@s no se tocan, no se golpean, no
se maltratan, no se abusan, no se matan. Callar nos hace cómplices” a la que se
adhirieron representantes de diferentes organismos públicos y ciudadanos en
general.
Al igual que lo hicimos con la iniciativa
impulsada desde el Ministerio Público #PedofiliaEsCrimen, reiteramos el apoyo a
cualquier iniciativa que busque visibilizar este fenómeno y orientar a la colectividad;
pero insistimos en que hace falta mucho más.
Venimos
de un vacío.
La violencia sexual hacia los niños, niñas y
adolescentes es un fenómeno que siempre ha estado presente; sin embargo, fue
desconocido por años. A las organizaciones que denunciaban el hecho se les
señaló de responder a intereses de tipo político. Es un paso importante que se
reconozca el hecho para poder hacerle frente.
El Ministerio Público contabiliza 718 casos de
abuso a niños entre enero y agosto de este año; un promedio de tres denuncias
diarias. Las campañas pueden alentar a que quienes conozcan de casos se animen
a realizar la denuncia, entendiendo que muchos casos de abuso se mantienen
ocultos por el temor de denunciar a un miembro de la familia por las
implicaciones emocionales, económicas si el agresor es el proveedor.
Las campañas de difusión deberían coordinarse
para ir desarrollando la información clave sucesivamente. Por ejemplo, muchos
de los casos que más se difunden hacen pensar que el abuso sexual es solo penetración,
desconociendo que en las Directrices Generales para Garantizar la Protección de
los Niños, Niñas y Adolescentes contra el Abuso Sexual y la Explotación Sexual
Comercial (2003) del Consejo Nacional de Derechos de Niños, Niñas y
Adolescentes el abuso sexual se define textualmente como:
“toda acción en la que una
persona, de cualquier sexo y edad, utiliza su poder dado por la diferencia de
edad, relación de autoridad, fuerza física, recursos intelectuales y
psicológicos, entre otros, con o sin violencia física para someter o utilizar a
un niño, niña o adolescente, a fin de satisfacerse sexualmente, involucrándolo
mediante amenaza, seducción, engaño o cualquier otra forma de coacción, en
actividades sexuales por los cuales no está preparado física y/o mentalmente ni
en condiciones de otorgar su consentimiento libre e informado”
Muchas personas ignoran que acariciar u obligar
a tocar al adulto, pedir que el niño se desnude o que vea los genitales del
adulto, sacar fotos, videos de contenido sexual, masturbar, obligar a ver
películas pornográficas, conversaciones de contenido erótico... constituyen
abuso sexual.
Una
ruta institucional
La Asociación Venezolana para una Educación Sexual
Alternativa (AVESA) diseñó en 2016, con el apoyo de Unicef, la Ruta
Institucional del Abuso Sexual en niños, niñas y adolescentes que muestra el
proceso que va desde el momento en que se revelan los hechos de una presunta
situación de abuso sexual.
Allí se mencionan aspectos cruciales que se
deberían difundir:
Órganos
receptores de denuncia: Ministerio Público (MP), Consejo de Protección, CICPC,
Policía, juzgados de paz, Defensoría Nacional de la Mujer, Comandos
fronterizos.
¿Quiénes pueden
denunciar? la víctima niño, niña y adolescente o su madre o padre. También
pueden denunciar: directoras/es de escuela, liceo, universidades, el personal
de salud, vecinos que sepan del hecho. Toda persona que sepa de este hecho.
¿Se necesita
pruebas para denunciar? No, de ese
proceso se encarga el Ministerio Público, los órganos receptores no deben
exigir pruebas para atender la denuncia.
Protección y acompañamiento a la víctima.
El trabajo que los
organismos evidencian públicamente tiene que ver con el procesamiento penal de
los agresores; pero la protección y acompañamiento psicológico a las víctimas y
a sus familias debe constituir una prioridad. Se puede estar ante procesos
judiciales que son largos, poco amigables y hay que fortalecer emocionalmente a
los niños y familiares para afrontarlo sin ser revictimizados y sin que se
puedan atender las heridas psicológicas producidas por la agresión.
La falta de servicios
forenses con personal especializado para la atención de los niños, niñas y
adolescentes es un vacío notable denunciado por las organizaciones que
promueven los derechos de la niñez.
Estos aspectos son
reivindicados por la Ley para la Prevención y Erradicación del abuso sexual
contra niñas, niños y adolescentes aprobada por la Asamblea Nacional y publicada
en Gaceta Oficial hace poco más de un año. Como sociedad esperamos que las
autoridades competentes le den vida a los enunciados allí planteados.
Los dolorosos casos de un abuelo que abusa de varias
nietas y otras niñas de la familia, tildado como “El Monstruo de Petare” y de
Franyelis, una niña de 5 años que aparece muerta dentro de un pozo séptico con
signos de violencia y saña teniendo al hermanastro de 15 años como principal
sospechoso conmovieron, como es de esperar a la opinión pública.
Las redes sociales impulsaron una nueva campaña bajo
la etiqueta #NoSeTocan. “Nos
unimos a la campaña contra el abuso infantil, porque los niñ@s no se tocan, no se golpean, no
se maltratan, no se abusan, no se matan. Callar nos hace cómplices” a la que se
adhirieron representantes de diferentes organismos públicos y ciudadanos en
general.
Al igual que lo hicimos con la iniciativa
impulsada desde el Ministerio Público #PedofiliaEsCrimen, reiteramos el apoyo a
cualquier iniciativa que busque visibilizar este fenómeno y orientar a la colectividad;
pero insistimos en que hace falta mucho más.
Venimos
de un vacío.
La violencia sexual hacia los niños, niñas y
adolescentes es un fenómeno que siempre ha estado presente; sin embargo, fue
desconocido por años. A las organizaciones que denunciaban el hecho se les
señaló de responder a intereses de tipo político. Es un paso importante que se
reconozca el hecho para poder hacerle frente.
El Ministerio Público contabiliza 718 casos de
abuso a niños entre enero y agosto de este año; un promedio de tres denuncias
diarias. Las campañas pueden alentar a que quienes conozcan de casos se animen
a realizar la denuncia, entendiendo que muchos casos de abuso se mantienen
ocultos por el temor de denunciar a un miembro de la familia por las
implicaciones emocionales, económicas si el agresor es el proveedor.
Las campañas de difusión deberían coordinarse
para ir desarrollando la información clave sucesivamente. Por ejemplo, muchos
de los casos que más se difunden hacen pensar que el abuso sexual es solo penetración,
desconociendo que en las Directrices Generales para Garantizar la Protección de
los Niños, Niñas y Adolescentes contra el Abuso Sexual y la Explotación Sexual
Comercial (2003) del Consejo Nacional de Derechos de Niños, Niñas y
Adolescentes el abuso sexual se define textualmente como:
“toda acción en la que una
persona, de cualquier sexo y edad, utiliza su poder dado por la diferencia de
edad, relación de autoridad, fuerza física, recursos intelectuales y
psicológicos, entre otros, con o sin violencia física para someter o utilizar a
un niño, niña o adolescente, a fin de satisfacerse sexualmente, involucrándolo
mediante amenaza, seducción, engaño o cualquier otra forma de coacción, en
actividades sexuales por los cuales no está preparado física y/o mentalmente ni
en condiciones de otorgar su consentimiento libre e informado”
Muchas personas ignoran que acariciar u obligar
a tocar al adulto, pedir que el niño se desnude o que vea los genitales del
adulto, sacar fotos, videos de contenido sexual, masturbar, obligar a ver
películas pornográficas, conversaciones de contenido erótico... constituyen
abuso sexual.
Una
ruta institucional
La Asociación Venezolana para una Educación Sexual
Alternativa (AVESA) diseñó en 2016, con el apoyo de Unicef, la Ruta
Institucional del Abuso Sexual en niños, niñas y adolescentes que muestra el
proceso que va desde el momento en que se revelan los hechos de una presunta
situación de abuso sexual.
Allí se mencionan aspectos cruciales que se
deberían difundir:
Órganos
receptores de denuncia: Ministerio Público (MP), Consejo de Protección, CICPC,
Policía, juzgados de paz, Defensoría Nacional de la Mujer, Comandos
fronterizos.
¿Quiénes pueden
denunciar? la víctima niño, niña y adolescente o su madre o padre. También
pueden denunciar: directoras/es de escuela, liceo, universidades, el personal
de salud, vecinos que sepan del hecho. Toda persona que sepa de este hecho.
¿Se necesita
pruebas para denunciar? No, de ese
proceso se encarga el Ministerio Público, los órganos receptores no deben
exigir pruebas para atender la denuncia.
Protección y acompañamiento a la víctima.
El trabajo que los
organismos evidencian públicamente tiene que ver con el procesamiento penal de
los agresores; pero la protección y acompañamiento psicológico a las víctimas y
a sus familias debe constituir una prioridad. Se puede estar ante procesos
judiciales que son largos, poco amigables y hay que fortalecer emocionalmente a
los niños y familiares para afrontarlo sin ser revictimizados y sin que se
puedan atender las heridas psicológicas producidas por la agresión.
La falta de servicios
forenses con personal especializado para la atención de los niños, niñas y
adolescentes es un vacío notable denunciado por las organizaciones que
promueven los derechos de la niñez.
Estos aspectos son
reivindicados por la Ley para la Prevención y Erradicación del abuso sexual
contra niñas, niños y adolescentes aprobada por la Asamblea Nacional y publicada
en Gaceta Oficial hace poco más de un año. Como sociedad esperamos que las
autoridades competentes le den vida a los enunciados allí planteados.

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