Ir al contenido principal

¿Generación perdida?


Fernando Pereira | @cecodap | @fernanpereirav

“Nos enfrentamos a una catástrofe generacional que podría desperdiciar un potencial humano incalculable, minar décadas de progreso y exacerbar las desigualdades arraigadas. La pandemia ha causado la mayor disrupción que ha sufrido nunca la educación“. Esa contundente alerta sobre el efecto del cierre prolongado de las escuelas fue expresada recientemente por Antonio Guterres, secretario general de la Organización de las Naciones Unidas.

Instó seguidamente a todos los países a dar prioridad a la reapertura de sus escuelas en cuanto tengan controlada la transmisión local del coronavirus.

Al mismo tiempo, la Unesco expresó su temor por que 24 millones de estudiantes abandonen su educación y exhorta para que se mantenga la continuidad en el aprendizaje, sobre todo para los más vulnerables.

Ese llamado va en concordancia con la voluntad expresada por más de 70 países de reabrir sus escuelas a partir de septiembre, según la encuesta del Banco Mundial, Unesco y Unicef sobre respuestas de los sistemas de educación ante el COVID-19 (junio 2020).  

Las medidas son diversas: incorporación progresiva por grados o grupos (Uruguay, Francia); aulas con menos estudiantes y contratación de más profesores (Escocia); asistencia por turnos (Alemania); control de temperatura, distanciamiento y proporcionar equipos de protección a docentes y estudiantes que no lo posean (Dinamarca, Finlandia, Corea, Singapur, Tailandia, Túnez); dejar que la decisión de reapertura recaiga en estados y municipios  (Brasil, Canadá, Reino Unido, Estados Unidos); combinar lo presencial con clases a distancia (Panamá, varias ciudades de Estados Unidos) y continuar con modalidad a distancia exclusiva a través de la radio y TV (México).

Kenia es el único país que tomó la drástica decisión de dar el año por perdido y que todos sus estudiantes deban volver a cursarlo.

Encontrar un equilibrio entre el aprendizaje y la seguridad es el desafío al que hacen frente todos los países que no pueden desconocer la exacerbación de las diferencias entre un sector de la población con acceso a los recursos de la educación a distancia y otro que está al margen de los mismos.

¿Reabrir las escuelas en Venezuela?

 “Un regreso a clases parcial, presencial y seguro que combine la educación a distancia que estamos llevando adelante a través de Internet, teleclases, con la presencia del muchacho”, expresó Maduro como una posibilidad para el mes de octubre.

Dijo que la modalidad online podría incrementar la deserción escolar. “Sobre todo en los más niños, en los liceos, sería doloroso porque después reponernos cuesta mucho esfuerzo e inversión”.

Hay un reconocimiento explícito por parte del ejecutivo de las limitaciones reales a las que está sometida la mayoría de la población. El Observatorio Venezolano de los Servicios Públicos presentó un reciente reporte sobre la percepción de los usuarios a nivel nacional. Destacó que solo un 34% confirmó tener acceso al servicio de Internet fijo en el hogar, de ellos casi dos terceras partes indicó que su servicio no tiene capacidad suficiente para trabajar o recibir clases en línea. 

Coinciden estos datos con los levantados por Consultores 21 que revelan un 38% de entrevistados manifestó contar con Internet fijo. El  celular (75%) y cable y la TV (76%) son los medios más utilizados según el estudio Acceso a medios en Venezuela, cuyo trabajo de campo fue realizado en marzo de 2020 (antes del inicio del confinamiento).

El 80% de los centros educativos son públicos y además de concentrar la mayor parte de la población, tiene las mayores limitaciones para llevar adelante la modalidad de educación a distancia.

¿Se cumplen las normas de bioseguridad?

Ante el anuncio realizado por Maduro el 21 de Agosto, ya los gremios de la educación han manifestado su rechazo a un inicio presencial por los riesgos para la salud de los docentes y estudiantes. Manifiestan que los educadores no cuentan con los recursos suficientes para hacer frente a los requerimientos y los centros educativos carecen, en muchos casos, de servicio de agua potable. Hay temores reales a las consecuencias de no poder garantizar las medidas de bioseguridad en los centros en momentos donde la transmisión no ha sido controlada.

Pareciera que estamos atrapados entre la desconexión de la mayoría de la población y la incapacidad de garantizar las condiciones de bioseguridad en las escuelas. Urge buscar acuerdos que permitan acceder a los recursos de la cooperación internacional para minimizar el impacto de la pandemia en una generación que ya venía siendo negativamente impactada por los efectos de la emergencia humanitaria compleja.

***

Comentarios

Entradas populares de este blog

!Prohibido correr!

Fernando Pereira | @cecodap | @fernanpereirav La  Evaluación de Seguridad Alimentaria en Venezuela  realizada durante 2019 por el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas acaba de revelar que  una de cada tres personas  está en inseguridad alimentaria y necesita asistencia; uno de cada cinco hogares tiene un nivel inaceptable de consumo de alimentos. “Es un tercio del país que está en una situación de hambre concreta y que puede estar, en este mismo momento, preparando sus cosas para irse” como expresó a Efecto Cocuyo la experta Susana Rafalli. Alerta con la obesidad Los niños que están en esos hogares no son los únicos en el país que confrontan problemas alimentarios. Una dieta insuficiente y pobre en calidad está presente generando una  mala alimentación . La  Organización Mundial de la Salud  recién ha dado a conocer las  Directrices sobre la actividad física, el comportamiento sedentario y el sueño (para menores de 5 añ...

“Salgan a la calle a conquistar sus derechos”

En febrero de este año una  adolescente  de 16 años, estudiante del liceo Benito Canónico de Guarenas, planteó en el programa dominical del presidente Maduro. “Somos 450 estudiantes que no tenemos ni desayuno ni almuerzo en el liceo porque nos suspendieron el sistema desde hace dos años y pese a que hemos hecho las solicitudes no han resuelto el inconveniente. Muchos compañeros se han desmayado en el liceo porque no comen bien”. Y salieron a la calle. Diferentes ciudades del país han sido testigos de cómo adolescentes  estudiantes de bachillerato , han manifestado, dentro y fuera de sus planteles su preocupación ante la situación que se está viviendo en el país. Manifiestan no poder estar ajenos ante lo que está sucediendo pues ellos también están directamente afectados.A lo que  Maduro  contestó: “¿Y qué han hecho ustedes? No se pueden quedar en la solicitud. Ustedes se tienen que movilizar, ir a la calle.  Que se sienta su palabra y conq...

“¿Quién dijo que todo está perdido?”

El cantautor argentino  Fito Páez  inspira a los educadores venezolanos en un inicio de año escolar en educación media signado por la polémica sobre el  nuevo plan de estudios  y las condiciones del  contexto . Ha originado un debate sobre la función social de las  instituciones educativas. Es innegable que los planes de estudio están desfasados y deben revisarse. Los planes de  bachillerato  tienen más de 20 años de rezago. La escuela debe revisarse, debe poner de su parte para responder a la realidad de los  adolescentes  del siglo XXI. No se puede seguir educando como nos educaron a nosotros o a nuestros padres. “Yo estudié para enseñar matemáticas. No soy niñera”; “Yo no soy policía para estar hablando de violencia”. Una escuela que forme para  la ciudadanía, para la paz, el respeto, la convivencia,  la prevención de la  violencia , el manejo de los conflictos, ejercer una salud sexual responsable, a mucho...