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Protegiendo a los niños de la infoxicación


 Mantener a los niños y adolescentes alejados de situaciones de riesgo, el consumo de sustancias, el castigo físico, maltrato, abuso sexual, accidentes en el hogar durante el más prolongado período de asueto escolar de este año, constituye todo un reto para las familias; pero a ello debemos añadir un contexto país bien particular y complejo para mantener la salud mental.

La falta de creatividad o alternativas para la recreación puede hacer que nuestros hijos queden atrapados por las pantallas de los dispositivos intoxicándose de contenidos que pueden generar confusión, ansiedad o explícitamente ser contenidos violentos o sexuales no aptos para su edad e inconvenientes para su salud emocional.

A veces, las familias sienten un alivio al ver que sus hijos se “quedan tranquilos” cuando no se despegan de las seductoras pantallas y olvidamos que el contenido que ven, escuchan y comparten puede confundirlos, alterarlos, llenarlos de tensión y que se pongan agresivos por el estímulo recibido durante tantas horas seguidas.

¿Qué podemos hacer las familias?

Sabemos que es un motivo de preocupación de la mayoría de las familias la gestión del uso de los dispositivos, el tiempo que le dedican a actividades en línea y el tipo de contenido que consumen.

Existen muchas inquietudes sobre las medidas que se aplicarán y la efectividad de las mismas. Lo que sí es cierto es que estas nunca van a sustituir al rol que las familias deben jugar al respecto.

Contamos con factores protectores que podemos reforzar: 

Enseñarles el uso adecuado de las tecnologías. Podemos explicarles  a nuestros hijos que utilizar internet es como salir a la calle. Hay que estar alerta por dónde te metes, con quién te comunicas,  con qué  te recreas.

Tenemos que  informarnos  y formarnos sobre cómo utilizar adecuadamente estas herramientas. Podemos sentarnos con ellos y navegar juntos, aprender a utilizar las redes sociales, recordemos  que saben mucho más de lo  que podemos imaginar.

Establecer acuerdos para el uso delas tecnologías: Acordar tiempos y horarios establecidos conjuntamente y hacer seguimiento a su cumplimiento. 

Control parental: Descargar filtros para el no acceso a páginas de contenidos inadecuados en computadoras, teléfonos. Los equipos deberían estar en áreas comunes de la casa como salas y no en las habitaciones. 

Analizar la  importancia de pensar antes de enviar. Es necesario apoyarlos para  que tomen consciencia. Lo que se  publica en internet o sale del celular, se convierte en irrecuperable, escapa para siempre de nuestro control y puede llegar a cualquiera en cualquier momento y traer consecuencias personales y/o familiares.

Alertar sobre los peligros de internet: Fenómenos como el ciberbullying, sexting, grooming, robo de datos personales, bancarios son realizados por depredadores que delinquen en el mundo virtual; pero que hacen daños reales.

Hablar con nuestros hijos. El que se las sepan todas tecnológicamente no quiere decir que tengan las habilidades sociales, pueden ser que no estén maduros para abordar situaciones y necesiten nuestro apoyo. 

Generar otras posibilidades de recreación. Hay que ofrecer alternativas para el desarrollo de actividades físicas, culturales, sociales. Sabemos que no es fácil por la situación económica y de inseguridad, pero si no lo hacemos estaremos propiciando que se puedan ver enganchados por las redes. 

El poder del ejemplo. Tiene mucho más peso el uso que, nosotros como adultos, hacemos de las redes. Preservar la salud mental de nuestros hijos es una tarea que requiere atención en los tiempos que vivimos. Va a ser muy difícil lograrlo si no tomamos conciencia sobre la nuestra propia. El modelaje que ofrecemos valdrá más que miles de palabras. 

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