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Papá ¿dónde queda el Darién?


 Marcos, de 7 años, se esmeraba dibujando El Ávila con sus creyones mientras escuchaba la radio de la cocina que tenía sintonizada su padre. La pregunta puso a correr a su papá Ernesto, quien tuvo que apelar a un mapa para ubicar la selva de Panamá.


Ernesto trató de explicar en palabras sencillas lo dicho por Tamara Taraciuk, quien presentaba el informe de Human Rigths Watch (HRW), indicando un aumento exponencial de los migrantes venezolanos que transitan por este peligroso paso entre Colombia y Panamá.

“La cantidad de venezolanos que cruzan el Darién en dirección a Norteamérica ha aumentado dramáticamente a medida que varios países han impuesto requisitos de visado que dificultan que los venezolanos viajen en avión a México y Centroamérica. Los ciudadanos venezolanos han superado a los cubanos y haitianos como la población más numerosa que cruza el Darién en 2022, y ahora representan más de un tercio del total de los migrantes que utilizan este peligroso camino” señala el informe de HRW.


¿Venezuela se arregló?


La migración forzosa sigue constituyendo hoy una de las problemáticas que más afecta al país. Es un síntoma de una emergencia humanitaria compleja que mantiene su impacto en el grueso de la población que no ve que el país le ofrezca alternativa.

Desde Cecodap hemos afirmado que si bien la migración se encuentra cambiando en sus formas y destinos a partir de una realidad regional sociopolíticamente volátil, estamos convencidos de que no cesará mientras en Venezuela exista una emergencia susceptible de causar sufrimiento y muerte.
Por ello hemos insistido en la necesidad de sostener la visibilización de la realidad de los niños, niñas y sus familias tanto en origen, tránsito y destino.

HRW señala en su informe que la mayoría de los niños no acompañados que toman la ruta del Tapón del Darién son de nacionalidad venezolana, quienes comenzaron el viaje sin sus padres o perdieron el contacto con ellos en el trayecto, según información compartida por las autoridades panameñas y trabajadores humanitarios. Constatación que se vuelve más que preocupante al saber que los migrantes que cruzan la selva están expuestos a todo tipo de violencia y peligros por las condiciones naturales.

La realidad de la niñez migrante y sus familias está requiriendo de la toma de medidas conjuntas a nivel regional, para abordar una problemática que no solo nos pertenece a los venezolanos, sino que hoy es de todo el continente. Ningún país hoy puede por sí solo responder a la complejidad de este fenómeno, por lo que son necesarios todos los esfuerzos precisos para que los derechos de los niños, niñas y adolescentes sean respetados independientemente de la ubicación geográfica en la que se encuentren.
Desde el punto de vista jurídico y de derechos internacional resulta prioritario integrar el Derecho de la Niñez y el Derecho de Migrantes como un cuerpo jurídico que permita ofrecer mayores garantías de protección a la niñez y adolescencia migrante.

El Estado venezolano tiene la responsabilidad de dar respuestas a las causas de la migración y los efectos que esta produce en la niñez y sus familias. Nuestra apuesta es exigir que se cumpla lo establecido en la Convención Sobre los Derechos del Niño y la Ley Orgánica para la Protección del Niño, Niña y Adolescente (LOPNNA), y que la situación de los niños lejos de volverse una bandera política para hacer propaganda sea comprendida para ofrecer respuestas capaces de promover su desarrollo.
Estos niños, mujeres, familias son nuestra gente y nos tienen que doler.

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