Ir al contenido principal

Familias resilientes


Fernando Pereira | @cecodap | @fernanpereirav
El Día Internacional de la Familia, celebrado el 15 de mayo, encuentra a las familias confinadas en una cuarentena o mejor una “noventena”. Contar con una familia de apoyo constituye la diferencia fundamental para afrontar una crisis de esta magnitud.
El término “resiliencia” se refiere a la capacidad de las personas de afrontar situaciones límite sin sucumbir e incluso saliendo fortalecidos de las mismas. Por años se centró en un enfoque individual, ¿por qué unos sí y otros no?
Una excelente documento de la Fundación América por la Infancia nos adentra en las más recientes bases conceptuales para estudiar familias resilientes considerando a ésta como un sistema. Una familia resiliente no necesariamente es la tradicional, de mamá y papá. Se trata de considerar la gama de familias presentes en nuestra realidad: ensambladas, monoparentales, homoparentales, la abuela que está criando a los nietos de los padres que debieron migrar.
La terapeuta familiar Froma Walsh llama procesos familiares que llevan a la resiliencia a aquellos que permiten que unas lidien con factores de estrés persistentes, se sobrepongan a la adversidad e incluso salgan fortalecidas de las crisis.
Una familia que desea construir la resiliencia debe promover las siguientes condiciones, según Anna Forés y Jordi Garné:
  • Establecer una estructura y acuerdos claros dentro del hogar.
  • Darse apoyo mutuo entre los progenitores.
  • Diseñar estrategias para afrontar las situaciones eficazmente.
  • Llevar a cabo prácticas de cuidado y crianza efectivos.
  • Establecer una interacción y vínculo afectivo entre padres e hijos, la presencia de una relación cálida y de apoyo al menos con uno de los padres.
  • Fomentar las expectativas positivas de los padres sobre el futuro de sus hijos.
  • Mantener responsabilidades compartidas en el hogar.
  • Dar apoyo a las actividades escolares de los hijos por parte de los progenitores.
  • Posibilitar redes familiares fuertemente extendidas y redes de apoyo externas (amistades, comunidad).
  • Permitir la participación de toda la familia en actividades extrafamiliares (como asociaciones y clubes).
  • Ofrecer oportunidades de desarrollo y responsabilidades extrafamiliares como voluntariado, trabajo, estudio.
Además, Walsh plantea algunas claves de las familias resilientes:
Espiritualidad y trascendencia. Mantienen la esperanza y confían en que es posible superar las dificultades. Asumen un “optimismo aprendido”, (Seligman) contrapuesto a la “desesperanza aprendida” tan arraigada.
Expresión emocional: Se comparten todos  los sentimientos; no solo los buenos, también los dolorosos. Tiene que haber un equilibrio. Una familia resiliente construye una nueva narrativa que abre espacio al dolor pero también a la esperanza. Hay que responsabilizarse por los propios sentimientos y conductas y evitar hacer acusaciones hacia el otro.
Interacciones placenteras. El buen humor es factor crítico por eso se hace énfasis en interacciones que favorezcan el juego en las familias, incorporar elementos lúdicos.
Resolución cooperativa de problemas. Es importante identificar qué problemas están generando estrés, cuáles son las opciones para abordarlos y cuáles las limitaciones, elaborar ideas creativas de afrontamiento y negociar con los integrantes del sistema familiar.
Redes de apoyo. Contar con el apoyo de la familia extendida, vecinos, organizaciones comunitarias, parroquias puede ser fundamental en momentos de tempestad.
El COVID–19 nos está obligando a ejercitarnos en el gimnasio de las relaciones que nos toca asumir día a día en nuestras familias. Las familias que se esfuercen en desarrollar la “musculatura humana y emocional” serán las que tendrán la capacidad de sortear los momentos difíciles que atravesamos apoyados en la fortaleza del vínculo que une a sus integrantes.

Comentarios

Entradas populares de este blog

!Prohibido correr!

Fernando Pereira | @cecodap | @fernanpereirav La  Evaluación de Seguridad Alimentaria en Venezuela  realizada durante 2019 por el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas acaba de revelar que  una de cada tres personas  está en inseguridad alimentaria y necesita asistencia; uno de cada cinco hogares tiene un nivel inaceptable de consumo de alimentos. “Es un tercio del país que está en una situación de hambre concreta y que puede estar, en este mismo momento, preparando sus cosas para irse” como expresó a Efecto Cocuyo la experta Susana Rafalli. Alerta con la obesidad Los niños que están en esos hogares no son los únicos en el país que confrontan problemas alimentarios. Una dieta insuficiente y pobre en calidad está presente generando una  mala alimentación . La  Organización Mundial de la Salud  recién ha dado a conocer las  Directrices sobre la actividad física, el comportamiento sedentario y el sueño (para menores de 5 añ...

“Salgan a la calle a conquistar sus derechos”

En febrero de este año una  adolescente  de 16 años, estudiante del liceo Benito Canónico de Guarenas, planteó en el programa dominical del presidente Maduro. “Somos 450 estudiantes que no tenemos ni desayuno ni almuerzo en el liceo porque nos suspendieron el sistema desde hace dos años y pese a que hemos hecho las solicitudes no han resuelto el inconveniente. Muchos compañeros se han desmayado en el liceo porque no comen bien”. Y salieron a la calle. Diferentes ciudades del país han sido testigos de cómo adolescentes  estudiantes de bachillerato , han manifestado, dentro y fuera de sus planteles su preocupación ante la situación que se está viviendo en el país. Manifiestan no poder estar ajenos ante lo que está sucediendo pues ellos también están directamente afectados.A lo que  Maduro  contestó: “¿Y qué han hecho ustedes? No se pueden quedar en la solicitud. Ustedes se tienen que movilizar, ir a la calle.  Que se sienta su palabra y conq...

“¿Quién dijo que todo está perdido?”

El cantautor argentino  Fito Páez  inspira a los educadores venezolanos en un inicio de año escolar en educación media signado por la polémica sobre el  nuevo plan de estudios  y las condiciones del  contexto . Ha originado un debate sobre la función social de las  instituciones educativas. Es innegable que los planes de estudio están desfasados y deben revisarse. Los planes de  bachillerato  tienen más de 20 años de rezago. La escuela debe revisarse, debe poner de su parte para responder a la realidad de los  adolescentes  del siglo XXI. No se puede seguir educando como nos educaron a nosotros o a nuestros padres. “Yo estudié para enseñar matemáticas. No soy niñera”; “Yo no soy policía para estar hablando de violencia”. Una escuela que forme para  la ciudadanía, para la paz, el respeto, la convivencia,  la prevención de la  violencia , el manejo de los conflictos, ejercer una salud sexual responsable, a mucho...