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“Juego de la asfixia” pone en alerta a los padres en Venezuela

Las acciones que se llevan a cabo entre adolescentes de bloquearse el aire pueden llevarlos a un estado de inconsciencia y hasta la muerte. A pesar de que no es una práctica nueva, un caso en Carabobo y su difusión en las redes sociales puso los ojos de los representantes a estar alertas para evitar la propagación de este juego

Cuando se es adolescente, las ganas de ser creativo se evidencian a través de todos los poros del cuerpo, así como la excesiva energía que les inunda para llevar a cabo cualquier proyecto que se les pasa por la cabeza. Si esto lo vemos de forma positiva suena muy bien, porque si se direcciona correctamente se pueden lograr cosas bastante promisorias.
Sin embargo, si se mezcla con las prácticas que muchas veces se difunden a través de las redes sociales, el efecto puede ser negativo. A principios de junio se difundió a través de Twitter un video en donde dos alumnos venezolanos participaban de la “camaleónica” práctica del “chocking game” o “juego de la asfixia”.
Se trata de una práctica que busca provocar alucinaciones a través de la asfixia mecánica, por lo que quienes lo practican se someten al estrangulamiento bien por parte de otra persona o gracias a un instrumento específico, como correas o cuerdas.
Para el fundador y directivo de Cecodap, Fernando Pereira, este hábito llega a Venezuela a través de videos realizados en Estados Unidos, y subraya que a pesar de que existe un boom por el juego así como una alerta por el daño que puede causar, ya se habían registrado casos de asfixia con estas técnicas en 2016.
“Esta es una actividad que por lo general se hace a escondidas, es algo propio de los adolescentes. Esto es lo que hace más complicado el manejo de los casos, por lo que de ahí nace la importancia de estar alerta como padres ante cualquier signo que se pueda dar al respecto”, asevera.
Por su parte, Alexis Ramírez, coordinador de Excubitus, una ONG dedicada a la educación recalca que además de EEUU, el “choking game” se ha llevado a cabo en Europa y de ahí nos viene la influencia. De igual forma, manifiesta que es necesario revisar cuáles son las causas que inciden en la decisión de los adolescentes de obstruirse las vías respiratorias y experimentar esa sensación de éxtasis.
Indica que existen “algunas teorías” que llevan a determinar que esta actividad obedece a la presión social del grupo en el que se desenvuelve el adolescente, más allá del “chalequeo” o bullying. Aprovecha para decir que debido a la “grave crisis humanitaria en educación que hay en el país, los departamentos de orientación psicológica en los centros educativos están prácticamente inoperantes”.
“No hay la orientación psicológica que ayude al cuerpo docente a manejar este tipo de cosas. Muchos estudios se han hecho con esto (…) pero esto viene porque los jóvenes tienen dentro de la escuela mucho tiempo libre, es decir, hay tiempo para el ocio. Los muchachos están a merced de las drogas o las pandillas debido a que no hay políticas públicas que llenen el tiempo de los muchachos”, acotó.
¿Qué sucede en el cuerpo?
El “juego de la asfixia” se puede jugar en grupos o en solitario. El objetivo es dejarse apretar la arteria carótida del cuello, ya sea con manos o con otro implemento, para evitar la circulación de sangre y de aire hacia el cerebro, según el portal debate.com.mx
A los hombres se les aprieta la mencionada arteria, mientras que a las mujeres se le busca inhibir la circulación de aire por el estómago.
Al producirse la insuficiencia de oxígeno, se produce la hipoxia cerebral, proceso que en el que el cerebro no recibe aire. De acuerdo al sitio en internet mbiologica.com, esto es conocido como “la droga de los niños buenos” y que deja algunas señales que los padres pueden observar si su hijo está practicando el juego:
Rescate de la juventud
Fernando Pereira, de Cecodap, resalta la importancia de tener los “canales de comunicación” abiertos con los adolescentes, ya que en esta época resulta evidente el rechazo a la autoridad por parte de los menores de edad. Incluso, recomienda a los representantes conversar con el joven sobre todos los temas –en este caso del juego de la asfixia- y en el diálogo llevarles a la reflexión del daño que puede causar el llevar a cabo estas “disciplinas”.
“Haría falta un trabajo mancomunado entre las familias y el centro educativo para tratar de atajar todo este tipo de fenómenos”, advierte, al tiempo de recordar que según el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), ese cuerpo habría amenazado con penalizar a aquellos que jueguen a la asfixia. “Los adolescentes mayores de 14 años tienen responsabilidad penal por los actos que cometen”, explica.
De similar opinión es Alexis Ramírez, aunque considera que esto del “juego de la asfixia” es también un problema de salud pública, que deberían ser canalizadas a través de campañas de prevención que el Ministerio de Educación diseñe y la difundan a través de los medios del Estado.
Refiere que la comunicación padres- escuela es casi inexistente debido a que los padres deben trabajar todo el día para llevar sustento. Incluso, los jóvenes muchas veces faltan a clases para acompañar a sus progenitores a comprar alimentos, debido a las largas colas que se forman en los establecimientos para adquirir los bienes de primera necesidad.
Le parece positivo que el Cicpc se preocupe por este tipo de actividades peligrosas, pero difiere en la forma de atacar el problema. “En vez de hacer campaña a lo positivo, se está haciendo como lo hacen todo en esta administración: con la represión. Decir que ‘el que haga este juego, lo capturamos. Y el que pase este video lo vamos a capturar y buscar con la división de crimen cibernético’ no es la manera más efectiva de enfrentar el problema”, enfatiza.

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