Durante la pandemia, los celulares se convirtieron en los aliados fundamentales para que los niños y adolescentes pudieran mantener su educación. Los centros educativos debieron explorar, en la mayoría de los casos contra reloj, cuáles plataformas y aplicaciones eran las más idóneas de acuerdo a su contexto y realidad. Los educadores exhortaban a las familias a velar porque los estudiantes más díscolos se conectaran a las actividades en los horarios programados, cumplieran con sus asignaciones y las hicieran llegar. La mayoría de las familias hicieron malabares para asegurar la conectividad a internet y tener operativos los dispositivos electrónicos que sus hijos requerían. La normalización de actividades educativas pospandemia ha permitido evidenciar, por un lado, que los estudiantes están imbricados con los dispositivos. Algunos docentes señalan que es como “un nuevo miembro adherido al cuerpo humano”. Durante el confinamiento fue el único ...
Un espacio para promover la reflexión, participación y propuestas en el ejercicio de la ciudadanía FERNANDO PEREIRA VERANO | @FERNANPEREIRAV