La crisis pone a prueba la estabilidad de cualquier grupo humano. Va erosionando el “sistema inmunológico social”, la capacidad de que los individuos y colectividades puedan hacer frente a las adversidades sin implosionar. En la medida en que la crisis perdura, sus efectos se hacen crónicos son mayores las posibilidades de que las personas se irriten, depriman, enfermen, tengan comportamientos hostiles… Los niños y adolescentes sufren por partida doble Padecen en carne propia los rigores de las privaciones, límites en sus hábitos de alimentación, recreación, socialización y, además, son receptáculos de las agresiones de familiares y adultos que pagan con ellos las frustraciones y el estrés. Cecodap realiza desde hace años un monitoreo de cómo las diferentes formas de violencias amenazan o violan los derechos humanos de esta población. “Somos Noticia” es el informe producto de esta investigación. Ante la opacidad de datos oficiales, constituye s...
Un espacio para promover la reflexión, participación y propuestas en el ejercicio de la ciudadanía FERNANDO PEREIRA VERANO | @FERNANPEREIRAV